Ariel Lutenberg y el impacto estructural de la CIAA

Darío Drucaroff 16 Sep 2014

Impulsó la creación de una comunidad en torno a los sistemas embebidos y el nacimiento de la Computadora Industrial Abierta Argentina





En noviembre de 2009 Ariel Lutenberg decidió realizar un pequeño evento sobre sistemas embebidos junto con su equipo de investigación de la UBA. Reunir a unas 60 personas para compartir experiencias, charlas de 90 minutos, networking... Pero la idea tuvo éxito, y se reunieron 500 personas en aquél primer Simposio Argentino de Sistemas Embebidos (SASE).

¿Qué paso?, se preguntaron aquella vez. Y de alguna manera se lo siguen preguntando, porque desde aquella primera sorpresa el trabajo de Ariel no para de encontrar enormes desafíos, gracias a la idea de crear una Computadora Industrial Abierta Argentina (CIAA).

El segundo SASE también contó con unos 500 participantes, pero creció en cuanto su institucionalización y logró mejores raíces en la comunidad académica. Ya el tercero contó con 1.200 asistentes, y la organización se consolidó con al conformación de la Asociación Civil para la Investigación, Promoción y Desarrollo de los Sistemas Electrónicos Embebidos (ACSE). Ariel y el equipo tenían una Asociación Civil para ogranizar un evento anual, por lo que sumaron acciones a la organización: becas para hacer cursos, capacitaciones en todo el país, cursos intensivos.

Soluciones para la industria

La comunidad creció, y la Asociación comenzó a participar de discusiones sobre soluciones para la industria. El año pasado, los Ministerios de Industria y de Educación articularon junto al Consejo Federal de Decanos de Ingeniería (CONFEDI) una serie de reuniones que convocaron a docentes, investigadores y académicos de distintas universidades del país. Allí surgió la idea de una plataforma electrónica preparada especialmente para aplicaciones industriales, cuyo diseño esté disponible para su suo libre y gratuito en el desarrollo de productos y servicios.

Con 34 años, Ariel es Profesor Adjunto en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA). También es Investigador Asistente del CONICET, Director del Laboratorio de Sistemas Embebidos de la UBA y de la Carrera de Especialización en Sistemas Embebidos en la misma Universidad.


"Nos propusimos armar una red especializada sobre sistemas embebidos, y dos personas nos impulsaron notablemente: Daniel Morano, de la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación, y Miguel Sosa, entonces presidente del CONFEDI. No nos alentaron, nos empujaron a hacerlo", explicó Ariel. "Y armamos una red universitaria de sistemas embebidos que nos dio una identidad muy fuerte. Todos los decanos de las facultades firmaron su apoyo a esta red, que quedó conformada bajo el nombre Red RUSE (Red Universitaria de Sistemas Embebido). Así logramos un alcance federal. De todo esto, algo bueno iba a salir".

Una computadora, industrial, abierta y argentina

"En vez de proponer una solución nosotros,decidimos escuchar a los diferentes actores de la industria, a través de mesas de trabajo junto a Industria, Educación y Ciencia y Tecnología", relató el ingeniero. "Comenzamos a discutir las problemáticas de financiamiento, las complicaciones en la búsqueda de recursos humanos y las repercusiones de las limitaciones en las importaciones. Así resolvimos encarar un trabajo de soporte en tecnología de desarrollo, algo general. Una empresa había propuesto crear un PLC argentino, pero esto no era viable. El renombre, el precio y la garantía de una primera marca eran inalcanzables. Pero sí empezamos a diseñar una placa que pudiera ser utilizada como un PLC o como una placa electrónica. Y dedicamos tiempo a perfeccionarla".



- ¿Por qué esta computadora es única?

- Por empezar, su diseño es abierto. Existen diseños abiertos y muy baratos, pero que no están pensados para la industria, como por ejemplo el Arduino, o el Raspberry. Por otro lado, existe variedad de placas industriales, pero no son abiertas, no abren la información en Internet. Acá se trata de hacer algo abierto e industrial, y eso no existe.

Desde la propuesta del PLC Argentino, la ACSE comenzó a armar el proyecto de la mano de CADIEEL, y luego de aciertos y errores obtuvieron la ayuda de las empresas para conseguir componentes, pero por sobre todo el compromiso con horas hombre. "Al principio buscamos un subsidio para contratar gente, pero nos dimos cuenta que era imposible conseguir la plata, y era imposible conseguir a quienes contratar. Nadie iba a dejar su empleo para transitar por este proyecto", dijo el coordinador de la CIAA. "Entonces el proyectocreció gracias a la colaboración de la gente, que fue aportando sus horas sobre todo en el diseño del hardware".

El proyecto tomó volumen desde diciembre de 2013, y ya para marzo había mucho por hacer. En ese entonces fue fundamental la participación de Juan Cecconi y Mariano Cerdeiro y el Ing. Pablo Ridolfi (ver también Los ingenieros detrás de la Computadora Industrial Abierta Argentina). Luego se fueron sumando aportes de todo el país, y el INTI tomó el proyecto dentro de su hoja de ruta.

La electrónica "en pañales"

Durante una de las reuniones de ACSE, en Las Parejas, Ariel conoció una empresa sembradora, cuya inteligencia consiste en lograr poner semillas cada cierta distancia. Y para ello desarrollan sus máquinas, que contienen enormes boquillas y un engranaje para medir la velocidad y dar con el posicionamiento adecuado. Pero esta empresa cuenta con una competencia cada vez más sofisticada al intentar exportar, que resuelve los cálculos de manera electrónica, y sin una rueda con engranajes.

En relación a otros países, en electrónica estamos en pañales. No hay suficiente electrónica insertada en nuestras industrias.


"En relación a otros países, en electrónica estamos en pañales. No hay electrónica insertada en nuestras industrias", afirma Lutenberg. "Por eso las necesidades son enormes y está todo por hacerse. En muchos casos, directamente no se usa la electrónica, y en muchos otros se importa desde el exterior".

Un cambio estructural

- ¿Por qué está en pañales la electrónica?

- Durante mucho tiempo se desalentó el desarrollo de la industria nacional. Ahora, claramente se alienta, con más o menos aciertos. Hay países que vienen empujando de manera continua por décadas a su industria. Cuando se empuja, se destruye y se empuja nuevamente, no es lo mismo.

"Lo que queremos hacer es un cambio estructural. Si bien es a largo plazo, el impacto que puede tener un proyecto como este es enorme y de altísimo valor agregado. Se trata de generar tecnología de punta, soberanía tecnológica", proyecta Ariel.

Actualmente el proyecto espera que en dos meses empresas locales comiencen a fabricar las primeras computadoras. Ya mostraron su interés desde pequeñas pymes hasta enormes como YPF. La promesa: ahorro económico inmediato, pero por sobre todo la libertad de poseer tecnología propia.

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