Pablo Bereciartua y el nuevo paradigma de las ciudades

Darío Drucaroff 27 Mar 2015

Las ciudades como plataforma de la globalización ¿Cuáles son las ciudades del mundo que marcan el nuevo paradigma?





Pablo Bereciartua aprendió de chico a jugar a lo grande, entre empresas familiares de ingeniería y la exitosa carrera empresarial de su abuelo en La Plata. Fanático de las matemáticas, obtuvo una beca por dos años en la Universidad Nacional de La Plata para hacer modelos probabilísticos, otorgado por la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires. "Era bastante nerd", explica, por si aún no nos hubiésemos dado cuenta. Ingresó en la UNLP en 1989, y egresó en 1993. "Siempre me gustaron las matemáticas y las cuestiones teóricas. Me iba mal en lo demás, aunque ahora me gusta de todo".

La Universidad Pública

"La universidad pública me generó un cambio impresionante. Cuando entré en la UNLP, con hiperinflación y caos, no podía creer lo que estaba viendo. Era algo totalmente distinto, gente muy distinta, las paredes pintarrajeadas, con carteles. Arreglátelas solo porque si no no estudias".

Por supuesto que el ingreso en la universidad pública desató una crisis imprevista. "Pero me hizo muy bien", asegura Pablo, el primero en graduarse de su camada a los 22 años, con casi 9 de promedio. Antes de recibirse fue elegido presidente del centro de estudiantes por el Movimiento Estudiantil Independiente ("apartidario, como solemos ser los ingenieros"), cuando comenzaba Menem su primera presidencia y quería arancelar el estudio en universidades públicas.

"Esta experiencia me significó un cambio de visión total. Cuando se enteraron en mi casa que iba a ser el presidente del centro mucho no les gustó la idea". Con 21 años, Pablo manejó un centro de estudiantes poderoso. La organización facturó 220.000 dólares, tenía 36 empleados, 2 restaurantes, la imprenta más grande de la universidad, y una casa donada con dos pisos y una biblioteca. "Muchas personalidades de la ciencia, la tecnología y la ingeniería habían participado activamente del centro de estudiantes, como Jorge Sábato, Luis Julián Lima, Ricardo Barletta o Conrado Bauer, entre muchos otros", dice orgulloso. "Fue una enorme experiencia. La posibilidad de participar en las decisiones de la universidad y de ejercer el liderazgo, es una escuela de aprendizaje".

Becas, Ingeniería, Economía, Competitividad

En La Plata, Pablo se graduó en Ingeniería Civil, en Ingeniería Hidráulica y en Ingeniería en Comunicaciones. Al terminar, ganó una beca del gobierno de Holanda, y realizó su maestría en Delft. Luego ganó una beca Fulbright en Estados Unidos, por lo que se trasladó a California, en donde realizó una maestría en Ingeniería y Finanzas. Allí tomó gusto por la economía, por lo que decidió estudiar Ingeniería y Economía en U.C. Berkeley. Y allí se quedó trabajando en PWA, una consultora de uno de sus profesores, con proyectos en diversos lugares del mundo.

En 2003 Pablo ganó otra beca, la Eisenhower, con la que pudo viajar por Estados Unidos en base a una investigación. "Esta beca me llevó a un tema que a muchos nos interesaba en ese momento, los modelos de competitividad en las distintas regiones. El Silicon Valley es la super estrella pero hay muchos más. Igualmente importante es la ruta 128 en Boston, y siguen muchas otras regiones sin tanta competitividad como North Carolina. Allí crearon el North Carolina Research Triangle, y luego de 40 años alcanzaron un nivel de competitividad alto. El ingreso per cápita actual de esta región está un 20% arriba de la media de los Estados Unidos. Y esto se logró en base, en última instancia, a la ingeniería, al conocimiento aplicado a la innovación en las empresas".

Un año después, en el 2004, fue fellow de IIASA, el International Institute of Applied Systems Analysis de Viena, Austria, un lugar único que promueve la multidisciplina y el desarrollo de proyectos innovadores para repensar estrategias y soluciones para desafíos de la realidad, tales como el cambio climático, la infraestructura o el desarrollo tecnológico de los países.

Y luego de toda esta experiencia, Pablo regresó a la Argentina y creó el Centro de Estudios Estratégicos para el Desarrollo Sostenible (CEEDS) con otras 4 personas, con la idea de que la Argentina, luego de la crisis del 2002, había cambiado totalmente. "Cosa que terminó no siendo tan cierta. Lo que pensábamos era que la macroeconomía había dejado de ser un tema en la Argentina, como dejó de serlo en la mayoría de los países que lograron aumentar su competitividad, y que llegaba el tiempo de la ingeniería, la infraestructura, la tecnología".

Antes de comenzar la gestión, el Gobierno porteño de Macri invitó a Pablo a ocupar la Dirección de Infraestructura. "Yo no estaba participando en política. El cargo era clave, porque el gobierno quería hacer cosas grandes. La experiencia mostró que es difícil hacer cosas grandes, como pensar un nuevo tranvía urbano, el plan hidráulico, nuevos puentes, la Av. Patricios, los túneles por debajo de la 9 de Julio, o la autopista ribereña. Se hicieron muchos cambios y muchos otros aún están en carpeta. Tuve muchas experiencias positivas en el cargo. Muchas iniciativas se frustraron por diversas razones, pero se avanzó mucho, la ciudad hoy está mucho mejor que en el 2007".

Pablo salió del Gobierno, y en ese momento el ITBA se estaba reformulando con la creación de dos escuelas: la Escuela de Ingeniería y Gestión y la Escuela de Ingeniería y Tecnología. Luego de un paso por la NextGeneration Infrastructure Foundation en Holanda, Pablo se desempeñó hasta fines del 2014 como Director de la Escuela de Ingeniería y Gestión y recientemente brindó una charla especial durante el TEDxITBA, dedicada a la reinvención de las universidades.

- ¿Qué significa hablar del desarrollo sostenible y la innovación en las ciudades?

- Como dice Edward Glaeser de Harvard, en su reciente libro best seller, las ciudades son el invento más importante de la humanidad, es en las ciudades donde se generan riqueza y bienestar. Sin embargo, las ciudades que hoy tenemos vienen de un paradigma de hace 100 o 150 años. Buenos Aires, por ejemplo. Fue del último paradigma que existió, una especie de estrella luminaria, porque el país andaba muy bien en ese entonces. Buenos Aires construyó el subterráneo en 1913, en 1908 el Teatro Colón, y tuvo mucho que ver con el modernismo. Pero las ciudades claro que vienen de mucho antes. Un cambio anterior muy importante fue 200 años atrás, previo a la Revolución Industrial, el cambio de París, por ejemplo. Era una ciudad invivible cuando Napoleón tomó el poder. Napoleón le pidió al barón de Hausmann -que luego se transformó en un icono en el diseño de ciudades- que reformule París, porque el Sena estaba como ahora el Riachuelo. Ese fue un momento de cambio de paradigma. Hoy las ciudades se enfrentan al desafío y las posibilidades de las nuevas tecnologías y a nuevas formas de vivir. El desafío hoy es usar la innovación para lograr ciudades más habitables y competitivas, y hacerlo dentro del paradigma del desarrollo sostenible. Por supuesto que para las áreas metropolitanas como la de Buenos Aires también hay que hacer la reforma que hizo Hausmann en el 1800, es decir hay que lograr el saneamiento literalmente para las cuencas urbanas altamente contaminadas como el Riachuelo y la provisión de infraestructura y servicios básicos de calidad, la planificación, la gobernabilidad. Pero ahora el desafío es hacerlo beneficiándose de un nuevo paradigma y de nuevas posibilidades que brinda la tecnología. Por ejemplo repensando el sistema de la movilidad con ideas nuevas basadas en las nuevas posibilidades como hemos discutido en un reciente concurso organizado por el la empresa Ford sobre el Futuro de la Movilidad.

Las ciudades como plataforma para la globalización

"Lo que sucede ahora es que las ciudades son una plataforma clave para la globalización, porque el activo de la globalización es la innovación. Es decir que los países que mejor viven de manera sostenible son los que innovan. Los países ya no crecen más porque tienen más recursos. Existen países como Corea, Finlandia, Estados Unidos, muchos en Europa, que siguen creciendo más allá de las crisis financieras y más allá de que sus poblaciones no siguen creciendo. En otras palabras son capaces de crear riqueza en base a conocimiento, ya no en base al aumento de la población. Los países que crecen de manera real y sustentable lo hacen por ser capaces de cambiar lo que saben hacer. Son capaces de hacer, el año que viene, algo distinto a lo que hacen ahora. Los economistas lo llaman crecimiento económico endógeno. Las ciudades son motores del crecimiento y de la innovación, Geoffrey West del Instituto Santa Fe en Nuevo México, ha llamado a esto la “superlinearidad” de las ciudades, en otras palabras mientras más grandes son las ciudades más innovan y más riqueza crean per cápita, eso muestran los datos. La contraparte es que son más difíciles de gobernar y de lograr que funcionen, que alcance calidad de vida y sustentabilidad. No es malo tener ciudades grandes pero hay que lograr que funcionen bien.

- ¿Cómo se conjuga la innovación con un nuevo paradigma de ciudad?

- Siempre se innova con otros, no existe la innovación aislada. Entonces las ciudades son las plataformas lógicas para la globalización. La gente no va a las ciudades porque no les queda otra, sino que va a la ciudad porque se vive mejor, porque está el motor que les lleva a hacer cosas más interesantes. Pero el problema es que con tanta gente, las ciudades colapsan. Hoy vemos que en promedio, cada día que pasa, en el mundo se están moviendo 180.000 personas a las ciudades. Y así las ciudades que no están bien pensadas y administradas, se convierten en monstruos, no funcionan. Buenos Aires fue una maravilla hace 100 años, pero no había pasado el peronismo. En 15 años multiplicó por cuatro su población desde que asumió la presidencia Perón. Era una ciudad espectacular, y tenía cosas increíbles que hoy mismo tienen las ciudades más modernas. El proceso de crecimiento no se hizo de manera inteligente. En este paradigma es cada vez más importante la planificación y la infraestructura para que las ciudades funcionen bien, pero también lo son la educación y las instituciones para que las ciudades promuevan innovación. La ingeniería es clave en ambas cuestiones: que las ciudades funcionen y que las ciudades innoven. Por eso es una mala noticia que nuestro país que forma parte de las economías más grandes del mundo (G20) sin embargo continúe descendiendo en los rankings de educación básica ubicándose número 69 en el ranking PISA por ejemplo. Esto incluso cuando la inversión en educación tiene niveles récord en el orden del 6% del PBI y comparables con las países en los primeros puestos del ranking. En otras palabras no es un problema de recursos solamente, sino de instituciones y de calidad en la inversión.

- ¿Cuáles son hoy las ciudades del mundo que marcan el nuevo paradigma?

- Hay muchas cada ciudad tiene su identidad, Singapur como ciudad con gran injerencia de la tecnología, San Francisco por promover una vida a escala humana y mostrar altos niveles de generación de innovaciones sobretodo en la creación de empresas que crean valor, o Londres muestra de una gran diversidad de social y altos niveles de creatividad en su producción, y muchas otras referencias en los últimos tiempos como New York, París y Roma, que muestran la capacidad de incorporar las innovaciones como el “High Line park” (parque lineal desarrollado sobre viejas vías de trenes en desuso en Manhattan) en la primera, o los sistemas de multimodalidad incluyendo autos eléctricos, tranvías, bicicletas y peatonalización, en las otras dos y haciendo convivir la tradición con la modernidad y logrando compararse muy bien con estándares de las ciudades más modernas. Buenos Aires, por su parte, vista como toda el área metropolitana, se ha transformado en una ciudad con mucha inequidad. Te alejas unos kilómetros del centro y hay gente que vive en el siglo 19, el crecimiento de los asentamientos y las villas es un problema serio en el área metropolitana y se ha incrementado en los últimos años, un contrasentido en un país con los recursos y el espacio de la Argentina. Hace falta altos niveles de inversión y capacidad institucional para revertir esta compleja situación. Ese desafío es enorme.

- ¿Qué elementos son los que no pueden dejar de tener las ciudades que se adaptan a este nuevo paradigma?

- Deben tener institucionalizado el cambio hacia el nuevo paradigma, deben estar conducidas y organizadas para promover cambios. En nuestro contexto hay mucha resistencia los cambios en general, desconfianza, falta de visión sobre el futuro. En particular debe orientarse a promover y utilizar las nuevas tecnologías, tales como modos sustentables de transporte, la promoción de energías alternativas, la utilización de las tecnologías de la información y el paradigma de la abundancia de datos y de los datos libres en la medida de las posibilidades. Hay una oportunidad significativa de liderar en este cambio porque esas mismas son las cuestiones que también se modificarán en otras ciudades en países en vías de desarrollo y en la región. Para esto es clave la educación, la participación de las universidades y la creación de ámbitos donde se puedan desarrollar empresas y proyectos innovadores basados en el uso inteligente de la tecnología. Todos los casos de éxito en el mundo muestran esta dinámica, la presencia de la educación y la vinculación inteligente entre el sector público y el privado para promover innovaciones. Buenos Aires, sin embargo es un caso aparte, porque además hacen falta cuestiones más básicas como generar un instancia de gobierno que abarque toda el área metropolitana, muchos de los temas a resolver y modificar son transversales a toda la región, pensemos en el transporte, en los servicios públicos, en la energía, en el manejo de residuos, en la generación de empleo, la educación es clave, en general en casi todos los temas. Incluso es razonable pensar que es necesario definir una nueva instancia como puede ser la zona comprendida entre la ruta 6 y el río como zona de administración, planificación y desarrollo. Toda el área metropolitana tiene que ser pensada para su desarrollo en los próximos 20 años como una metapolis, es decir un conjunto de ciudades inteligentemente interrelacionadas, de lo contrario terminará generando una mancha urbana continua y muy difícil de manejar.

- ¿Cuál es el rol del ingeniero en este contexto?

El rol de los ingenieros es clave, porque creo que ahora vamos a pasar a una etapa de abundancia. Es decir, toda la economía hasta ahora se manejó con un paradigma de escasez. Teníamos pocas cosas para distribuir, entonces el precio era la relación entre la oferta y la demanda, desde la base de que la oferta es reducida. Pero estamos empezando a transitar un camino que va a ser al revés. Por ejemplo, que yo tenga esta capacidad de computación en la mano (muestra su celular) va al revés de este anterior paradigma. IBM tuvo que invertir decenas de millones de dólares para hacer las primeras computadoras, que eran nada al lado de esto. Y ahora estamos en un paradigma de abundancia, esto (el celular) puede calcular un edificio de 100 pisos, complejo en cuestión de minutos. Las computadoras con las que yo estudié ingeniería, como la Sinclair 2064, no era nada en comparación. El problema es que no tenemos instituciones adecuadas para manejar esta nueva etapa de la abundancia, en la que todas las consecuencias de las tecnologías van a ser dramáticas, en el mejor sentido, y tal vez, si no se sabe administrar también en el peor.

- ¿Cómo está preparada la Universidad en este cambio de paradigma?

En el exterior, las universidades más avanzadas han dejado de poner la categoría de los ingenieros. Estudian más sobre un tema particular, pero no es más ingeniero en "algo". No sabemos qué va a pasar de acá a cuatro años, por eso la educación cambió tanto. La educación clásica de la ingeniería tiene que ver con una visión estática. Aprendías cómo hacer una autopista, pero hoy esa autopista ya no se hace más así, y ahora quizás se hace con biomateriales. Vamos hacia un cambio de paradigma total y absoluto que va a tener que ser reflejado en las profesiones. Esta cambiando el modo de aprender, cómo se aprende, y también qué conviene aprender. Hoy la innovación surge del solapamiento de las disciplinas tradicionales y la creación de valor no está dada solamente por hacer bien una actividad sino también por reformularla, por crear nuevas cosas. Esto es aún más significativo en un país como el nuestro con una población relativamente reducida y donde buena parte de las posibilidades de desarrollo competitivo pasan por saber utilizar los recursos naturales para crear ventajas competitivas en base a tecnología y creatividad. Así como nuestras universidades tuvieron una relevancia significativa en el desarrollo del país y también de la región de América del Sur luego de la Reforma de 1918, hoy hace falta una nueva reforma de las universidades, una Reforma para la Innovación.

A continuación, la charla de Pablo en el TEDxITBA:

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