Alejandra Portatadino y los derechos humanos

Darío Drucaroff 30 Nov 2015

Su cambio de identidad le permitió conjugar sus pasiones por la ingeniería y los derechos humanos





Artículo producido por Argenieros.com e Ingeniería Sin Fronteras Argentina.

¿En qué medida la ingeniería es pensada desde las problemáticas de los Derechos Humanos? Parece no haber mejor respuesta que la historia (las historias) de Alejandra Portatadino, una ingeniera que lideró empresas petroleras, milita en la CHA, participa en Ingeniería Sin Fronteras Argentina, y asumirá en breve como Subsecretaria de Derechos Humanos en la Ciudad de Ushuaia.

- ¿Por qué decidiste estudiar ingeniería?

- Siempre me apasionaron los buques, las máquinas viales y las locomotoras ferroviarias. Mis juguetes eran trenes eléctricos, buques en escala, camiones y máquinas viales, modelos que venían para armar y pintar. También recuerdo que me escapaba del Club donde me mandaban a natación y me iba a jugar a las estaciones ferroviarias, a los vagones y locomotoras que estaban reparando. En esa época no había tanta seguridad y era fácil colarse en los talleres los fines de semana. Terminado el secundario comencé a estudiar Ingeniería en Máquinas Navales en la Universidad de la Marina Mercante (UMM). Venía del secundario bachiller y todo me costaba el triple, incluso luego de dibujar toda la noche mi primera lámina de dibujo técnico fue a parar al tacho del profesor. "Esto es una porquería", me decía. Al salir le dije: "profesor, póngame un cero, pero nunca más me tire una lámina al tacho". Me miró, me palmeó la espalda y me dijo: "Portita, yo te voy a enseñar a dibujar". Y cumplió... resultó un maestro que me enseñó a dibujar.

- ¿Cómo fue que comenzaste a trabajar en el rubro?

- Comencé mis primeras experiencias allá por 1982, como pasante estudiante de Ingeniería en el Astillero de Submarinos Ministro Manuel Domecq García, donde íbamos varios alumnos de la facultad. Entrábamos para realizar las más diversas actividades. El tema era estar adentro. Algunos manejaban puentes grúa, otros iban a calderería. Por suerte, y como tenía muy buen promedio en la materia Máquinas Navales, pude entrar en propulsión y estar relacionada directamente con el corazón del submarino. Mis compañer@s no podían creer que hubiera entrado en esa área (risas). Luego la caída de la Industria Naval en los 84 en Argentina, que fue nefasta, ya que cerraron sus puertas todos los grandes astilleros (ASTARSA, Rio Santiago, Tandanor, Astilleros Navales Unidos, Sanym y otros) quedaron muchas familias en situación desesperada. Técnicos, empleados y profesionales especializados, yéndose a otros países o manejando taxis, o poniendo quioscos. Entre esos despedidos estábamos este grupo de estudiantes, en una época terrible en la historia de la Ingeniería en nuestro país. A ese vaciamiento luego se sumaron las industrias ferroviaria y metalúrgica. Hasta los calzones y las medias venían importados.

- ¿Cómo continuó tu carrera?

- Tuve la suerte de entrar al Petróleo, en la división lubricantes de Chevron en Argentina, área que está íntimamente ligada a la ingeniería mecánica. Comencé a especializarme en tribología, grandes amigos me dieron una gran mano, sobre todo los ingenieros Oscar Grasso, Jorge Palma, y especialmente Antonio Ciancio, uno de los impulsores de la tribología en Argentina, quien hoy trabaja en Axxion Energy. Luego fui convocada a trabajar en Chevron International y fue ahí, donde cambié la ingeniería en Máquinas Navales por Ingeniería Mecánica. Me mandaron a estudiar y rendir exámenes a la Universidad de Texas, en Austin, donde me gradué de Bachiller en Ciencias de la Ingeniería Mecánica, (en Estados Unidos no existe el título de ingeniería como en Argentina). Luego, sin dejarme un tiempito ni para respirar, me mandaron a realizar la maestría en Ciencias del Petróleo y Sistemas Geodésicos, me partieron la cabeza (risas). Así que estuve como Gerente unos años en Chevron Internacional, saltando de acá para allá, hasta que pasé a TEXACO Chile como sub Gerente General. Esa filial estaba dando pérdidas y las opciones eran cerrarla o sacarla adelante. Peleamos por la segunda y nos fue muy bien. A los seis meses estaba dando ganancias, y de ahí me regresaron a Chevron TEXACO Argentina, donde también tenían serios problemas operativos.

"La realidad en esa época para la Comunidad GLBTTTI era terrible"

les dije que me iba a operar y mi identidad era Alejandra. Nunca imaginé las consecuencias...


"Corría el mes de noviembre del 2002, cuando les dije que me iba a operar y mi identidad era Alejandra. Nunca imaginé las consecuencias... Chau industria del petróleo. Me despidieron, no entendía nada. Me habían pedido especialmente para colaborar en la recuperación del negocio en Argentina. La última conferencia sobre tribología en la UTN de Río Gallegos que dicté había sido declarada de interés académico, y la mayoría de las empresas petroleras de Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz, no solo tenían los planes de mantenimiento predictivo de los equipos generadores a gas, bombas extractoras e impulsoras realizados por mí, sino que a su vez había capacitado a los colegas ingenieros sobre el tema. Era la época del cambio de paradigma del sistema de mantenimiento preventivo por el predictivo. Y estos zapallos me despiden porque iba a operarme y adecuar mi sexo a mi género como mujer, y cambiar la "o" por al "a" en mi nombre... Igual en esa época nadie entendía nada de nada en todo nuestro país. Se cumplió la regla que padecían todas las personas de nuestra comunidad".

- ¿Cómo le fue luego a la empresa?

- Entre las piernas no tenía ni mis conocimientos, ni mi dignidad, ni mis valores, ni mi capacidad. Pero bueno, para ell@s era así, y así también les fue al no saber cómo sacar esa unidad de negocios ante la crisis. La planta de Argentina terminó fabricando para terceros, y luego cerrando. Chile volvió a dar pérdidas y al igual que Uruguay la vendieron a otras empresas del rubro de Downstream. Y la que tenía el conocimiento, boqueando como un pescado fuera del agua, sin conseguir empleo por tener un DNI que decía Alejandro, pero siendo Alejandra.

- ¿Cómo se vivía en esa época operarse y cambiar la identidad?

- La realidad en esa época para la Comunidad GLBTTTI era terrible. Era más aceptable para la sociedad que te convirtieras en Jack el Destripador, antes que pertenecer a la Comunidad GLBTTTI, como si la dignidad, la idoneidad y la bondad de una persona pase por lo que se tiene entre las piernas o con quién te enamores. Encima, estaba enamorada de una mujer con la que no solamente convivíamos, sino que habíamos construido una hermosa familia. Terrible despelote hasta para mi relación familiar y de pareja. Ninguna supo cómo afrontar esta situación. Con mucho dolor terminamos separándonos. Perdí todo. Lo material no me importaba, lo afectivo me partía el alma, así que terminé viviendo con Cesar y Marcelo, un matrimonio que son mis hermanos del corazón, y miembros también de la CHA. Mucho de lo que recibí para poder rehacer mi vida personal y profesional se los debo ellos.

"Nuestra lucha está llena de lutos y sangre"

- ¿Cómo te involucraste en la lucha por los derechos humanos?

- Veníamos trabajando hace muchos años muy intensamente con la CHA (Comunidad Homosexual Argentina) por los derechos civiles de la Comunidad GLBTTTI y contra la discriminación de las minorías. Épocas duras, de marginación y exclusión, todos los días nos encontrábamos con distintas problemáticas y casos realmente muy sensibles. La igualdad de los derechos civiles parecían inalcanzables por más y más esfuerzos que les dedicáramos. Y de pronto nos encontramos con la Senadora Diana Conti y con el gobierno del Presidente Néstor Kirchner que nos comenzó a escuchar y comprender. Nos brindaron todo su apoyo, junto a su esposa y hoy Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, que terminó de plasmar nuestras luchas en el mundo del Derecho Civil al promover las leyes del Matrimonio Igualitario e Identidad de Género. Nuestro país entraba en la historia de la Comunidad GLBTTTI como uno de los pioneros en el reconocimiento de nuestros derechos.

- ¿Qué tipo de experiencias te tocaron vivir en esta lucha?

- Las experiencias no son agradables, ya que dentro de la CHA integraba el área jurídica, junto a otr@s dos grandes amig@s: el Dr. Pedro Paradiso Sottlile y la Dra. Verónica Gordedo. Realicé una Diplomatura en Derechos Humanos y Resolución de conflictos y di clases en un doctorado y dos maestrías de Bioética junto a otra gran amiga la Dra. Graciela Medina. Con ella íbamos de aula en aula por las diferentes universidades, enseñando en los postgrados de Bioética y capacitando sobre la importancia de la igualdad de los Derechos Civiles en un país con un sistema Constitucional como el Argentino. Pero todo involucraba el haber intervenido como Observadora de Derechos Humanos en muchos casos de compañer@s muert@s y/o asesinad@s, además de otras situaciones por discriminación laboral, de familiares, despidos sin causas de los empleos. Nuestra lucha está llena de lutos y sangre, por eso la remera de la CHA es de color negro por el luto de l@s compañer@s caíd@s, el triángulo rosa con el cual los nazis marcaban en los campos de exterminio a los miembros de la Comunidad GLBTTI que apresaban, y las letras blancas de la luz de la esperanza de lograr nuestros derechos.

Salir a ejecutar proyectos

- ¿Cómo fue que te integraste en el proyecto de Ingeniería Sin Fronteras (ISF-Ar)?

- Había comenzado a trabajar como Senior Advisor Engineer en la Filial Argentina de la Fundación Internacional Green Cross con Status Consultivo en la ONU, que se dedica a propagar el derecho al cuidado del medio ambiente, remediación de desastres naturales y antrópicos y al desarme nuclear. Allí comencé a especializarme en la hidráulica aplicada a la hidrología, y a ejercer en un ámbito inversamente opuesto al petróleo, como es el cuidado del agua y los recursos hídricos. Intervenimos en varios casos internacionales, entre ellos el hundimiento de la Deepwater Horizont de la British Petroleum en el Golfo de México. Compartí espacio de trabajo con dos grandes como el Dr. en Física Carlos Mallmann y el Dr. en Química Carlos Marschoff, donde armamos un muy lindo equipo de trabajo, junto a la abogada y doctora en relaciones Internacionales Marisa Arienza y presidenta de la Filial Argentina. Fue el primer trabajo formal que tuve luego del despido, en el año 2008. No les importó mi situación, solo les importaba mis conocimientos, capacidades y valores. Siempre voy a estar agradecida por esa oportunidad que me habían brindado, y no los defraudé, mi trabajo fue impecable y reconocido. Mientras estaba en Green Cross recibí un mail del ASME (American Society Mechanical Engineers), Sociedad Americana de Ingenieros Mecánicos a la cual pertenezco, proponiéndome colaborar con Engineer Without Borders International. Me dio curiosidad por ver qué era, y entré en la página. Allí, entre varios links de diferentes países, ví uno que decía Ingeniería sin Fronteras Argentina, y cuando intenté entrar me di cuenta que se trataba de un intento fallido de armar esa organización enel país. Sólo había un número de teléfono. Llamé, y la Lic. en Química que había hecho el intento me contó que otros profesionales habían llamado también, por lo que me puse en contacto con uno de ellos, Adán Levy, un colega de la Ingeniería Mecánica y hoy gran amigo. Así que tuve la primera reunión con ese diverso grupo de colegas y estudiantes. Organizativamente, como Asociación Civil, nos encontrábamos como el otro Adán (el bíblico) en el día de la madre, así que comenzamos a trabajar en definir qué rumbo le daríamos a la organización para, una vez definido, ver el tema de títulos y especializaciones, para organizar las áreas de trabajo e inscribirnos en la IGJ, y salir a ejecutar proyectos. En total éramos 14 almitas, incluida a Naty, una gran amiga y antropóloga que nos quería desestructurar a toda costa (hoy sigue con sus intentos, claro que con mi gran ayuda. Un desafío que poco a poco vamos logrando).

- ¿Cómo lograste conjugar tus pasiones por la ingeniería y por los derechos humanos?

- Mientras estaba en Green Cross surgió la oportunidad de trabajar en la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Allí con mi gran amigo Lic. Jorge Barral comenzamos a ver de unir la Ingeniería con los Derechos Humanos, mediante la aplicación de las Resoluciones de la ONU y el Derecho Constitucional, plasmando esos Derechos en Obras de Ingeniería. Tuvimos el aval de la Presidencia, pero... ¿por dónde comenzábamos? Allí nace el primer proyecto combinando sinergias entre la Secretaría de Derechos Humanos de Nación, ISF-Ar, Green Cross y el Ministerio de Educación de Chubut, donde estaba involucrado un relevamiento hídrico y de aguas servidas en las Escuelas Rurales en la zona sur de la meseta de Somún Cura, perteneciente a la Provincia de Chubut. Chubut fue una experiencia para comenzar a pensar entre los miembros de ISF-Ar, darle un rumbo hacia los Derechos Humanos a las Obras de Ingeniería que realizaríamos. La discusión fue una experiencia maravillosa, ya que aparte del Derecho Universal al Agua Potable y Saneamiento, surgieron otros derechos que podíamos plasmar aplicando esas Obras de Ingeniería, a tal punto que hoy es uno de los ejes de nuestra organización. De allí surge que los Derechos Universales sean uno de los temas que desarrollamos en el Postgrado que damos en la UTN de Buenos Aires, que coordina una colega y gran amiga, Estela Camarotta. Y comenzamos a pensar construcciones estructurales para jardines y comedores escolares de la mano de otro colega y amigo, Guillermo Poltarak, que tiene un corazón inmenso.

- ¿Cómo apareció el proyecto de ISF-Ar en Ushuaia? ¿Por qué te interesó tanto y qué hiciste para involucrarte?





- Estando en la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación se comunicó con Jorge Barral la Ministra de Desarrollo Social, la Dra. Marisa Montero, porque tenían un serio problema con el agua potable y el saneamiento de los Barrios Altos Informales de Ushuaia. Y otro gran problema con los anegamientos en la Margen Sur de la Ciudad de Río Grande. Así que viajamos con Adán Levy para realizar la primera inspección ocular y ver el cuadro de situación en ambas ciudades. Por las características y la complejidad de la problemática observada, en reunión de asamblea de ISF-Ar me designaron para coordinar ambos proyectos. Fue una movida muy importante en lo personal. Al exponer el trabajo a realizar en la Secretaría de Derechos Humanos, dispusimos al igual que ISF-Ar que por la distancia y la problemática tendría que radicarme en la Provincia de Tierra del Fuego, ya que eran dos proyectos a mediano plazo y largo plazo. Allí realizamos un convenio con la Ministra de Desarrollo Social, Marisa Montero, y la Gobernadora de la Provincia, Fabiana Rios, donde se comprometían a brindar el alojamiento, transporte e instrumental que necesitaríamos.

Nuevos y grandes afectos

- ¿En qué consistió este proyecto y cómo resultó la participación de ISF-Ar?

- Son dos Proyectos. El primero es la Aplicación del Derecho Universal al Agua Potable y Saneamiento en los Barrios informales de Ushuaia y colaborar con el Plan Director de Agua Potable y cloacas de toda esta Ciudad. El Segundo es el relevamiento para las obras hidráulicas que permitan el Saneamiento y remediación de las Inundaciones de la Margen Sur de la Ciudad de Río Grande. La primera etapa del proyecto de Ushuaia consistía en conocer qué cantidad y calidad de agua disponíamos para poder realizar el proyecto, por lo tanto comenzamos a articular esfuerzos con la Dirección General de Recursos Hídricos, dependiente de la Secretaría de Desarrollo Sustentable y Ambiente. Ambas instituciones interpretaron inmediatamente la necesidad de un trabajo en conjunto y nos pusimos manos a la obra para poder realizar el inventario Hídrico de las zonas Altas de la Ciudad de Ushuaia. Esto nos llevó casi dos años y medio de trabajo, ya que es una zona de difícil acceso por lo denso de la vegetación y el sistema montañoso. La segunda etapa, que comienza ahora, la realizaremos con la DPOSS (Dirección Provincial de Obras y Servicios Sanitarios), donde armamos un gran equipo entre su Presidente, Roberto Murcia, el Director General, Nano Mansilla, y los Directores, Mónica Obreke y Oscar Garramuño. Un grupo altamente calificado en el que colaboramos mutuamente. Por voluntad política del nuevo Intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, a ese grupo se sumará mi amigo y colega Christian Hervias, que será el nuevo secretario de Obras Publicas de la Ciudad. Con estos actores no solo contemplaremos el trabajo en los Barrios Altos Informales, sino también mejorar el sistema de redes sanitarias de agua potable y cloacas de toda la Ciudad de Ushuaia.



- ¿Qué pasó con el proyecto de Rio Grande?

- En Rio Grande necesitábamos unificar los sistemas de referenciamiento de cotas, y para eso expusimos el proyecto ante el Intendente de Rio Grande, Gustavo Melella, que se había comunicado con nosotr@s para definir criterios de trabajo. Hoy en día se ha unificado el sistema de georeferenciamiento satelital de toda la Ciudad de Río Grande, lo cual servirá como base para los futuros cálculos hidráulicos que debemos realizar para poder realizar las obras de ingeniería necesarias, de una manera planificada y de acuerdo a las características topográficas, edafológicas, hídricas y meteorológicas de la zona a remediar.

- ¿Cómo repercutió en tu vida mudarte a Ushuauia?

- Implicó una movida personal muy importante y dejar de realizar otras actividades que eran muy importantes para mí, como continuar trabajando en los temas del orden operativo en toda la organización ISF-Ar, al igual que la participación en la CHA, tener que retirarme de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, y dejar de ver cotidianamente a mis amig@s y familia, los cuales a veces se hacen extrañar bastante. Por suerte encontré acá nuevos y grandes afectos, con los cuales vamos también compartiendo momentos importantes de nuestras vidas. Laboralmente, he tenido la gran alegría de que tanto l@s vecin@s y amig@s de los Barrios Altos Informales de Ushuaia como el nuevo intendente Walter Vuoto y su gabinete de funcionarios han unido criterios para promoverme a Subsecretaria de Derechos Humanos de la Ciudad de Ushuaia, función que trataré de honrar de la mejor manera posible.

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