Carlos Pallotti y la industria del conocimiento

31 Dic 2015

Subsecretario de Servicios Tecnológicos y Productivos en Nación, pretende impulsar la Industria del Conocimiento argentino





Carlos Pallotti acaba de ser nombrado Subsecretario de Servicios Tecnológicos y Productivos, dentro del Ministerio de Producción de la Nación, que desde el 10 de diciembre reemplaza lo que era el Ministerio de Industria.

Servicios Tecnológicos y Productivos... No se trata de arreglarle el Wi-Fi ni reiniciar computadoras a dependencias del gobierno, sino de algo un poco más complejo.

"Conocer cómo funcionan las cosas"

Recibido en Escuela Técnica y con padre Ingeniero Químico, la ingeniería parecía su destino natural, pero su campo era la informática. De todas maneras, se fue a estudiar en La Plata Ingeniería electromecánica, aunque en el segundo año de cursada ya era ayudante de trabajos prácticos en la asignatura Computación Digital. Carlos se enamoró de la computación utilizando el lenguaje de programación FORTRAN y de los códigos en tarjetas perforadas. "Siempre fui un tipo analítico, muy racional", se autodefine. "Apenas pude me metí a hacer un curso sobre sistemas que dictaban en la Universidad Católica de La Plata".

Mientras trabajaba en Ingeniería de Mantenimiento en una petroquímica fue creando su empresa Computec Sistemas. "La informática era mi forma de expresar la creatividad, pero con un concepto racional, una creación estructurada. Eso me llevó a crear mi empresa".

- ¿Cómo nació Computec?

- Yo necesito conocer siempre cómo funcionan las cosas. De lo que sea. Es una búsqueda del conocimiento que no puedo eludir. Y en esa búsqueda aparecieron las primeras computadoras, que eran ordenadores, y las sentencias eran teclas. Un día, un conocido me comentaba que tenía 300 empleados, que había comprado una computadora la cual no sabía utilizar y que quería hacer un sistema para la liquidación de sueldos. Entonces me puse a trabajar en esto en mis ratos libres. Primero en tratar de descifrar ese monstruo infernal que le había venido, y segundo haciéndole el sistema que me pedía. No sabía lo que era liquidar un sueldo, pero con el correr de los meses terminé el sistema y funcionó bien. Luego siguió el sistema de contabilidad. Ahí ya tenía el bichito de hacer algo por mi cuenta. Después vino otro cliente, y luego otro. En poco tiempo había hecho una empresa con dos o tres empleados, y seguía trabajando en la petroquímica, pero ya no podía. Tenía 33 años, casado y con hijos, y decidí dedicarme por entero a mi empresa.

- Computec creció rápido. ¿Por qué?

- Al poco tiempo de enfocarme en mi empresa un colega amigo que era gerente de mantenimiento de otra empresa me preguntó por qué no me dedicaba a hacer un sistema de Ingeniería en Mantenimiento, porque era el tema que yo conocía de mi profesión. Buena idea me dije. Entonces me dediqué a este rubro, en donde había muy poco de sistemas en esa época. Pude mezclar mi conocimiento técnico con mi conocimiento funcional. Y me fue excelente, porque a los pocos meses comencé a vender mis sistemas a empresas grandes como ESSO, Astra y Refinerias de Maiz. Y luego seguí vendiendo.

A 12 años de la creación de Computec, ya con oficinas en Brasil, Chile y México, la empresa se fusionó con la norteamericana Datastream, y Carlos quedó como responsable de América Latina. "Hacía lo mismo que antes, pero ahora bajo el paraguas de una corporación. Nos fue muy bien, y eso duró hasta fines del 2005, cuando cambió la estrategia del directorio de Datastream. La parte mayoritaria querían vender la compañía, que finalmente quedó en manos de Infor".

"Cómo hacer funcionar las cosas"

- Fuiste presidente de la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (CESSI) por dos períodos consecutivos. ¿Cómo viviste esa etapa?

- Entré en la CESSI en medio de ese período de Datastream, a fines de 2003 y me quede hasta el 2007. Había mucho para hacer, demandaba mucho tiempo. Pero yo ya había preparado a mis mandos medios en la empresa, de tal forma que ya podían hacerse cargo de Datastream. A fines de 2005 me desvinculé de la empresa.

- ¿Cuáles considerás que fueron tus principales logros en CESSI?

- La CESSI fue mi primera experiencia concreta en la gremial empresaria, y me di cuenta que había un enorme potencial de cosas para hacer, y eso fue lo que empujé. Creo que el mayor resultado que tuve, y no mérito, fue haber creado un equipo de trabajo que aglutinó a un sector que antes no estaba tan unido, y hacerlo sentir como propio. Por ejemplo, creamos el concepto de "la Industria del Software". Creo que le dimos una entidad al sector, y un gran grupo de empresas se sintieron parte de ese paraguas. Luego apareció la Ley de Software, los Premios Sadosky, el desarrollo del programa de exportaciones, la Fundación Sadosky, el plan estratégico para el sector 2004-2014, los programas de capacitación para el empelo (hoy Empleartec) y tantas otras cosas. No es que yo hice cada una de estas cosas, las hicieron un montón de personas. Yo impulsé que se sumen todas las voluntades bajo un mismo paraguas. Creo que este fue mi mayor logro. Entré con 120 empresas y muy pocas pagaban, y me fui con casi 400.

- ¿Y en Argencon?

- Fue un desafío diferente, porque teníamos que crear una entidad desde cero. Era otro paraguas, teníamos que reunir al sector de exportación de servicios del conocimiento, del valor agregado del conocimiento. Un sector mucho más heterogéneo y conformado por empresas de diferentes tamaños y procedencia. El desafío fue cómo generar una organización a partir de la voluntad de 10 empresas y encontrando los ejes comunes que le den sustento a las acciones colectivas. Hace pocos días dejé Argencon, con una estructura afianzada, que le permite funcionar bien, con cuatro veces más empresas, como una marca reconocida a nivel país y con muchos resultados concretos.

Argentina, una fuente de conocimiento

- ¿Cómo le explicás a Doña Rosa lo que significan los servicios tecnológicos y productivos?

- De la siguiente manera: el otro domingo jugó River contra el Barcelona. El Barza tenía una delantera con un argentino, un brasilero y un uruguayo. Y gran parte con otros jugadores latinoamericanos. En suma, nuestros países proveen los talentos y los españoles nos cobran los derechos televisivos. En un caso es una exportación de mano de obra (calificada), en el otro es exportación de conocimiento. La diferencia es abismal. En este contexto, la Argentina puede ser una fuente de talento, o una fuente de conocimiento. Tenemos que apuntar a ser una fuente de conocimiento. Han crecido muchas empresas en Argentina y cada vez somos más reconocidos mundialmente en materia de servicios del conocimiento (a través de empresas de software, películas, ingeniería, publicidad, etc.), pero aún hay mucho por hacer. Ojalá algún día tengamos muchos Barcelonas, y le vendamos los derechos televisivos al mundo. Y no tengamos que exportar a los jugadores. La Argentina ha desarrollado una industria del conocimiento, con intensa actividad durante los últimos años. Y hoy tenemos empresas y emprendedores competitivos y a esos queremos ayudarlos para que transformen la matriz productiva de nuestro país.

Ojalá algún día tengamos a los Barcelona, y le vendamos los derechos televisivos al mundo.



- ¿En la subsecretaría impulsarán la industria argentina del conocimiento?

- Vivimos dentro de lo que se denomina la sociedad del conocimiento, en donde existe la economía del conocimiento (o sea, quienes ganan con esta actividad). Allí uno puede ser productor o consumidor. Argentina ha entrado en el circuito de proveedores de conocimiento, a través del desarrollo de software, de la ingeniería, de la creatividad, y ya sabe hacer riqueza a partir de la industria del conocimiento. Y esto a Doña Rosa le tiene que importar, porque hoy es el tercer rubro de exportación de la economía argentina. Así como Doña Rosa no sabe si la soja es un poroto, un polvo, o cómo se exporta, sí sabe que representa mucha plata para la Argentina. Entonces, también tiene que saber que esta industria del conocimiento representa mucho para la Argentina, y que posiblemente su nieto o sobrino hoy emprende o trabaja en una de estas empresas.

- ¿Cómo se impulsa este sector desde el gobierno nacional?

- Lo que un Estado puede hacer es facilitar las cosas para que las empresas se puedan desarrollar lo más fácilmente y ser exitosas. Un estado que sea socio del desarrollo y no una mochila que lo impida. Esta es una actividad de mano de obra intensiva, donde 70% u 80% del costo es mano de obra de buena calidad. En general las empresas no tienen un gran capital patrimonial, edificios, maquinarias, fábricas. El capital es intelectual, por lo que el sistema financiero no entiende muy bien cómo darle crédito. El Estado puede articular mecanismos con los actores del sistema financiero por ejemplo. También puede impulsar la adecuación de la formación de los recursos humanos, de tal forma que los trabajadores estén mejor preparados para la demanda de esta industria.

- ¿Cómo vivís esta nueva experiencia de actuar desde el gobierno nacional?

- Con una enorme responsabilidad. Me llega en un momento de la vida especial. Estoy cerca de una edad en la que puedo pensar cuándo retirarme, no se si más adelante lo podría hacer. Y esta es una administración que tiene el concepto productivista y planes para hacer un país industrializado, con mayor generación de conocimiento. Macri, Cabrera y su equipo, entendieron este proyecto y por eso nos sumamos. Hay que pensar también que es un área nueva, y hay que crearla tanto organizativamente como dentro de la administración con el peso adecuado. Lo mejor que me puede pasar es que cuando termine dentro de cuatro años haya dejado un área constituida, con resultados concretos para que luego vengan otros que avancen sobre esto y puedan continuar la transformación hacia un país cada vez más competitivo en materia de la industria del conocimiento. Creo que podremos ver resultados concretos prontamente. En eso estamos trabajando.

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