Alejandro Marcu, goodbye Facebook

Darío Drucaroff 18 Feb 2016

Baila Swing y fue el primer argentino que ingresó en Facebook, en el Silicon Valley. Renunció hace pocos meses en busca de nuevos caminos





Ingeniero Electrónico por la UBA, Alejandro Marcu podría haber estudiado Ciencias de la Computación, en Exactas. Pero la vida tiene esas cosas, y te va llevando por diferentes caminos. Así fue que terminó bailando Swing y trabajando en Facebook en el Silicon Valley. ¿Qué terminará haciendo ahora?

- ¿Por qué sos ingeniero?

- No hubo mucha alternativa, nunca tuve dudas. A los seis años me había dado cuenta que me gustaban las matemáticas, encontrar patrones. Me acuerdo de estar corriendo en mi casa, contar las vueltas que daba, y después encontrar formas para saber cuántas vueltas dí sin tener que contar cada una. Tenía esa intriga. En la escuela me daba cuenta fácilmente qué me gustaba y me resultaba fácil. Después mis padres me llevaron a un instituto de enseñanza, en el 86. Ahí enseñaban el lenguaje de programación Logo.

- En esa época casi nadie tenía computadoras en Argentina...

- Recién empezaba a haber gente con computadoras Commodore, y las usaban principalmente para jugar. Al año siguiente mis viejos me compraron una computadora con el acuerdo de que no era solo para juegos. Entonces aprendí a programar en Basic, tuve un profesor particular, aprendía de libros, y armaba proyectos míos. Mis padres me ayudaron muchísimo, mi vida hubiera sido distinta sin su apoyo.

- Eras como un ingeniero pero antes de la secundaria... En tercer grado ya hacías software

- Si, muy simple pero ya tenía pasión por eso. Tenía muy clara mi vocación. Matemáticas, programación, exactas. En la secundaria, la Escuela Técnica ORT, me gustaban los talleres de tecnología integrada, de ciencias, hasta carpintería. Me gustaba construir cosas. También siempre jugué con Lego, armando autitos con motor.

CucuSoft

- ¿Cuáles fueron tus primeros desarrollos?

- En la secundaria tenía CucuSoft, y lo que hacía al principio era programar juegos, de lo que se me ocurriera. En esa época no había Internet y las computadoras se usaban mucho para juegos. Me acuerdo que coleccionaba la revista Muy Interesante, y me había hecho un catálogo para buscar artículos y ediciones por temas. Recuerdo un juego de memoria, al estilo del memotest, y otro que lo llamé Giroloco, una cápsula que giraba e iba pasando de punto en punto, con el peligro de que se la coman bichos. Además, cada nodo en el que estabas iba desapareciendo, entonces tenías que apurarte.

- ¿Y tus primeros trabajos?

- Con un amigo escribíamos juegos en Turbo Pascal y C++, y una persona los incluía en su distribución de venta de juegos. Corrían en DOS. Cobrábamos una pequeña comisión, porque no se vendía mucho y la piratería no ayudaba: salía más caro comprar mi juego original que el mejor juego de Estados Unidos pirateado. Una vez esta empresa me compró los derechos de un juego, estuvo bueno. Ya hacia el final de la secundaria hice un proyecto a medida para una compañía que trabajaba con tarjetas magnéticas. En el 99 hice un programa para otra empresa, e intenté armar una propia, pero no funcióno, no era mi especialidad saber cómo funcionaba una empresa. También hice una pasantía en IBM, no estuvo buena. Y después trabajé en varios lugares: un banco, un desarrollador de aplicaciones para Palm, y finalmente en TopCoder, por cuatro años y a distancia. Ahí aprendí muchísimo sobre Web. Pero con la crisis del 2008 dejaron de contratar argentinos.

Swinging in NY

- ¿Cómo te encontró Facebook?

- Había empezado a bailar Swing, y había un evento muy importante en Nueva York. Había empezado a trabajar en una empresa, hacía pocos meses, y justo después de este evento, estaba la final internacional en Las Vegas de las competencias de TopCoder, la empresa en la que había trabajado. Si llegaba a la final de la competencia, podría ir al evento de Swing con los pasajes pagos, y tenía la excusa perfecta para mi jefe. Me puse las pilas y trabajé fuerte para el concurso, y quedé en la final. Fui primero al baile y después al concurso.

Si llegaba a la final de la competencia, podría ir al evento de Swing con los pasajes pagos, y tenía la excusa perfecta para mi jefe.


- Explicame mejor en qué consistía el baile

- Uno de los pioneros del Swing iba a cumplir 95 años, entonces armaron un evento muy grande con clases durante el día y fiesta a la noche. Es un formato conocido,son tres o cuatro días. El tipo se murió un mes antes, pero el evento lo hicieron igual. Fue un gran homenaje.

- ¿Y cómo te fue en la final de TopCoder?

- En nuestro track éramos ocho, y salí segundo. Una de las formas con las que ganan plata estos concursos es llevando a empresas para que entrevisten a los talentos internacionales. Facebook me ofreció una entrevista, pero no me interesó, no estaba en mi cabeza irme de Argentina. Tenía mi departamento, recién amoblado, mi familia, mis amigos. Mi plan era quedarme acá toda la vida. Pero me insistieron... dale, probá... y por qué no. Me puse a ver de qué se trataba de curioso. Hice tres entrevistas durante la competencia y me fue bien. Me pagaron un pasaje a California en ese mismo momento, entonces extendí mi viaje, y blanquié la situación con mi jefe. En California me hicieron otras cuatro entrevistas técnicas. Volví a Argentina y a los pocos días recibí una oferta. Recién ahí me di cuenta que tenía ganas de ir, de probar una nueva experiencia. En ese momento Facebook tenía 350 millones de usuarios. Hoy tiene 1.500 millones de usuarios. En octubre de 2009 me fui a San Francisco.

Mark, el líder

- ¿Cómo eran las oficinas de Facebook en 2009?

- Cuando empecé era solo una oficina, un edificio más o menos chico. Mark Zuckerberg era ya muy conocido, pero siempre muy accesible. Él tenía su escritorio como todos, aunque también tenía una sala de reuniones reservada, porque siempre estaba con gente. Uno se lo cruzaba todo el tiempo, en la cola cuando ibas a comer, en los pasillos. La empresa se sentía mucho más chica.

- ¿Qué momentos en Facebook recordás como los más importantes?

- Cuando Mark se enteró que Google estaba trabajando en la competencia (Google +) nos reunió a todos en el edificio y nos dio un discurso muy inspirador, diciendo que Google era mucho más grande, y que era un momento que podía ser vital, que teníamos que enfocarnos mucho y repensar las prioridades. Siempre fue muy buen lider, tiene mucha visión de futuro. A veces dice cosas y la mayoría no entiende por qué, pero después se ve que era una muy buena idea. Me acuerdo una vez que teníamos una despedida de soltero de un compañero, y apareció Mark de la nada en el Karaoke. Cantamos una canción de Green Day. En 2010, cuando se estrenó The Social Network nos reunió por sorpresa a todos y nos llevó a un complejo de cines para verla.

- ¿Le gustó?

- Estaba impresionado por los detalles realistas como la ropa, y otras cosas muy precisas, pero decía que cambiaron mucho la historia y que su motivación era muy distinta. Y que eso era más esencial que el modelo de ojotas que usaba.

Un ciclo

- ¿Fuiste el primer argentino en Facebook?

- Si. Y siempre quise llevar más argentinos. Primero probé con varios amigos pero no pude llevar a nadie. Ya eran grandes y tenían familia, no quería mudarse. Otros entrevistaron, pero no les fue bien. Más adelante empecé a participar de conferencias en Argentina, presentando Facebook en la UBA, el ITBA y la ORT para reclutar. Con los años vino más gente, viaje con una reclutadora y entrevistamos a varias personas. Con el tiempo creció mucho la cantidad de argentinos en Facebook, ahora hay mas de 20.

- Trabajabas en Facebook, una plataforma que usa la mitad del mundo. Tenías un buen salario, te lavaban la ropa, viajabas por el mundo. ¿Por qué renunciaste?

- Es difícil de entender y explicar. Sentí que era el fin de un ciclo. Hay una validación al ver que hay mucha gente que hace lo mismo. La mayoría no dura más de tres o cuatro años. En el Silicon Valley hay mucha circulación de gente, muchas oportunidades. Se buscan cosas nuevas. Fue difícil, porque no es que estaba mal, pero tenía ganas de tomarme un tiempo, vacacionar, y por qué no probar con una empresa más chica, con más oportunidad de impacto. Llegó un momento en que me di cuenta que no tenía más el entusiasmo, la visión a largo plazo para seguir. El ciclo ya estaba.

- ¿Y ahora?

- No se.

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